Lo que yo necesito es un noticiero que explique lo que ocurre conmigo. Está bien saber que en Siria matan a doscientos de un tirón, que el Barcelona va mal, que Sarmiento Angulo cumplió 80 y que Andrea Serna hizo casting para presentar ‘¿Quién quiere ser millonario?’.
Pero yo quiero es que alguien me cuente qué me pasa. El otro día estuve sentado en el sofá de la casa sin moverme ni hablar durante dos horas. Reuní fuerzas para poner el noticiero y enterarme de que los cafeteros estaban en huelga pero que aún así a Santos lo habían nominado al Nobel de Paz. Se entiende que el mundo es un caos y que por eso los medios no dejan de reportar sobre él, pero uno también está hecho un desastre y ningún periodista viene a preguntar nada.
A esta altura no me interesa si Berlusconi está en problemas o qué es lo que pasó con Chávez, sino por qué aún odiando a la gente siento que los viernes en la noche algo me falta, mientras que los domingos por la tarde, cuando los demás mueren de depresión en sus casas, yo soy feliz.
Paso de El Tiempo a Marca y de Youtube a alguna revista extranjera a ver si me nombran (en internacionales), pero por estos días todo está lleno de versiones del Harlem Shake. Cada uno se lleva un pedazo de atención, hasta las fotos de bebés en Facebook y los hashtags de Twitter hechos por y para tarados.
Como a este paso no van a hacer un directo donde Alfredo Rangel me analice, he empezado a ir al siquiatra. Uno se pasa la vida haciendo cosas, coleccionando maricadas, trabajando para otros para no ir al siquiatra, pero ni así.
El mío no parece un mal tipo, pero a la fecha no ha logrado descifrarme. Solemos tener conversaciones sobre temas aleatorios y yo siempre termino hablando de mis padres porque creo que es ahí donde está el origen de todo. Nuestras citas son de una hora pero yo prefería que esas sesiones fueran como las noticias: al grano. En televisión una nota no dura más de tres minutos porque el espacio vale oro y la gente no tiene tiempo para andar con vueltas. Yo necesito a alguien con la capacidad de síntesis de Jorge Alfredo Vargas para que narre mi vida.
Llevo años viendo el noticiero equivocado, consumiendo periódicos que publican las noticias que no son. Entre más consumo más vacío estoy, igual que los medios, que entre más informan más quebrados están. Parece que, al igual que en Siria, de uno grande van a echar a doscientos de un tirón. Noticia en desarrollo.
Comentarios
Añadir un comentario