Yo supe qué era España 25 años antes de conocerla, gracias a los curas del colegio donde estudié. Bernardo, Viloria y Vidal eran como la santísima trinidad. Crecí viendo la vida a través de ellos.
Vidal, el de primaria, vestía de camisas azules o blancas de manga corta, olía a perfume y nos pegaba por lo que fuera: llegar tarde, sudar en recreo, pelearnos. Era impredecible. Podía estar de buen humor y transformarse al minuto siguiente. Nos ordenada que sostuviéramos las manos en el aire con las palmas mirando hacía el suelo y las golpeaba tan duro que las dejaba rojas. Nos daba con furia, como si se estuviera vengando de algo malo ocurrido en su niñez en la Madre Patria.
Por cuenta de eso empecé a odiar a España, a desagradarme más de lo que me gustaba. Ocurrió igual cuando la conocí. Gran país al que espero volver siempre, pero no dejo de sentir dolor por la Conquista, la Colonia, la Inquisición y los golpes de Vidal, que seguro se está quemando en el Infierno junto a otros sacerdotes como él.
De niño oí cosas como que España era la cloaca de Europa. Ya de grande, alguien me dijo que la II Guerra no llegó porque había tanta pobreza que no era rentable llevarla hasta allá. Ahora tienen un equipo de fútbol de puta madre (por usar una frase muy de ellos) al que es imposible no admirar. Acaba de completar una racha de tres títulos importantes de selecciones en los últimos cuatro años y el país está enloquecido en medio de una de sus peores crisis económicas.
Carece de sentido esto que voy a decir, pero a mí me da tristeza que un país que abusó impunemente durante siglos de todo un continente, hoy esté celebrando algo. Odié a España en su día por los curas que me educaron, ahora lo hago porque se robaron el oro y mataron indígenas. Pero ni siquiera por eso, sino por la idea de que atropellaron seres humanos mas débiles que ellos porque podían hacerlo. Con esta vocación de pobre que tengo, yo no hubiera tenido oro de haber vivido en el siglo XVI. Además, con los ancestros españoles que me gasto es más probable que hubiera sido victimario antes que víctima.
Celebra por el fútbol un país que ha fracasado en tantas otras áreas, que no solo mantiene a una monarquía en el siglo XXI, sino que tiene un rey que se distrae matando animales (porque ya no puede matar indígenas). Y celebra con soberbia, diciendo desde ya que tiene la mejor selección de fútbol de la historia. La España de hoy resume lo peor de la humanidad, nos regala este equipo de fútbol pero indemniza con millones de euros a los banqueros que la quebraron y mata a sus jóvenes con sueldos de hambre; mileuristas los llaman. Está como Austria, que parió a Mozart y a Hitler; la España de hoy produjo a Xavi y a Enrique Iglesias.
El mundo admira a los ganadores, por eso el mundo está jodido. Los colombianos queremos ir a España pese a todo, aunque esté negando visas a lo loco. Tengo tres amigos a los que se las negaron, personas decentes y con un trabajo estable que no se iban a quedar a vivir en un país que tiene un desempleo superior al 20%. Y toca agarrarnos duro, porque después de haber ganado dos Eurocopas y un Mundial seguidos, esos españoles no nos van a volver a dar una visa en sus vidas.
El mundo admira a los ganadores, decía. A mí de niño me marcaron los golpes del Padre Vidal y la frase que dice "La derrota tiene una dignidad que la victoria no conoce". Soy de los que prefiere que le roben el oro a vestirse con alhajas ajenas.
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